Esto es lo que se necesita para ser probador de videojuegos profesional

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No es un sótano lleno de cajas de pizza y botellas de soda. Es una oficina real donde se da inicio a jornadas de entre seis y ocho horas diarias para probar videojuegos.

Hoy en día es considerado el trabajo más fácil del mundo. Aunque parezca ser sencillo y divertido obtener una remuneración por ‘simplemente jugar’, lo cierto es que esta labor está revestida de una profunda seriedad.

Quienes hacen reseñas, análisis y pruebas de pre-lanzamiento comercial de los títulos y contenido complementario para los videojuegos, deben tomar con un tono casi académico la búsqueda del perfeccionamiento de los elementos audiovisuales, de mecánicas de juego y experiencia del usuario, antes de que el producto sea presentado al público.

La cadena de producción de videojuegos consta de varios pasos: ideación y concepto, animación, programación, dirección de arte, entre otros. Estos se encargan de darle vida al producto final. Sin embargo, una parte fundamental del proceso es la que hacen los probadores.

Ellos deberán identificar fallas o falencias del contenido para así mejorar la experiencia de usuario, y cumplir la expectativa de los fanáticos y seguidores, para evitar que pueda ser considerado un fracaso.

En detalle, la labor de los probadores tiene estos pasos:

Jugar, jugar y jugar: en la experiencia, examinan cada detalle del videojuego con el fin de encontrar ‘bugs’ o errores.

Retroalimentar los errores: documentar cada detalle mediante formularios, plantillas o registros audiovisuales para ayudar al equipo desarrollador a encontrar el problema y resolverlo lo más pronto posible.

Revisar textos, narración y ortografía: contar con habilidades lingüísticas es importante para corregir sus versiones en diferentes idiomas y acercarse a cada cultura de la mejor manera posible, respetando las normas gramaticales, ortográficas y de puntuación en las adaptaciones.

Supervisar las revisiones: después de que se hacen las correcciones, deben volver a analizarlas para constatar que se hicieron de forma debida los cambios. Pueden haber más de dos correcciones en un mismo ítem.

Sugerencias y propuestas: también deben aportar elementos que conviertan al videojuego en un producto más atractivo con la base en la experiencia y criterio de los jugadores.

Ser un probador de videojuegos es posible. Hay que tener un buen nivel de inglés, ya que es el idioma universal en la industria, contar con una gran trayectoria y habilidades en los videojuegos.

Si alguien quisiera trabajar en esta labor, estos consejos podrían servirle:

Hacer contactos: relacionarse con empresas, fabricantes, desarrolladores, agencias que estén dentro de la industria.

Ser siempre profesional: la experiencia cuenta; es conveniente contar cuántas horas diarias se emplean para jugar, qué consolas se tienen y qué tipos de juegos. En ese sentido, es importante tener un perfil de jugador que funciona como hoja de vida.

Es un trabajo serio: hay que demostrar puntualidad, cumplimiento e interés. Serán la clave para destacarse frente a los compañeros.

Comunicación: es importante saber escribir, hablar y expresarse frente a jefes y compañeros.

Ser proactivo: después de terminar un proyecto, no hay que dudar en lanzarse a uno nuevo. Contar con proyectos independientes puede incrementar el interés en un perfil. Nunca se sabe dónde puede estar una oportunidad.

Buen crítico: ser imparcial y fomentar comentarios constructivos.

En realidad, la industria de los videojuegos es hoy en día una de las que más empleo genera, siendo una de las pocas que no experimenta crisis dentro de los altibajos económicos de nuestra era.

Son miles de empresas a nivel mundial que buscan talentos dentro de sus instalaciones, diferentes profesiones y disciplinas que comprenden este mundo del entretenimiento, todos aquellos perfiles necesarios para crear un videojuego.

Por Vanessa Manjarres – La Mega

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