Autor : Foto: AFP

Moverse, una gran ayuda y alternativa para afrontar mejor la covid-19  

Una persona que hace ejercicio de forma regular tiene un riesgo menor de ser hospitalizado o ingresado en una UCI.

Por: Ana Catalina Baldrich

@catalinabaldric

Así las cosas, la actividad física no es otra cosa que todo movimiento que una persona realiza lo que incluye momentos de ocio, desplazamientos a diferentes lugares, como caminar a tomar el bus, y hasta sentarse y pararse de la silla durante la jornada laboral. 

En pocas palabras, la actividad física, leve, moderada o intensa, mejora la salud.  

Con el panorama claro, vale la pena recordar que desde hace ya un tiempo los expertos en salud han insistido en que está más que demostrado que realizar de forma regular actividades como caminar, montar en bicicleta, pedalear, practicar deportes o participar en actividades recreativas y juegos, ayuda a prevenir y controlar enfermedades crónicas no transmisibles: problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares, diabetes e hipertensión, esto sin contar que el ejercicio contribuye en el mantenimiento del peso ideal y mejora la salud mental, algo que, en definitiva, aumenta la calidad de vida. 

Además, el Observatorio Global de Actividad Física (GoPA!), una red de investigadores, formuladores de políticas de salud pública y trabajadores de la salud, que se dedica a la prevención de enfermedades a través de la actividad física y a la cual desde 2015 pertenece Colombia, reveló que la inactividad física es una causa subyacente de 13 tipos de cáncer. “Más del 10 % de los casos de mortalidad por cáncer de mama y de colon se le atribuye a esto”. 

Y ¿la covid-19 qué? 

La epidemióloga Andrea Ramírez, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes y quien hace parte del equipo que suministra la información sobre Colombia a (GoPA!) explica que a la crisis económica y social que generó la pandemia por la Covid-19, se suma la preocupación por la inactividad que causaron las largas cuarentenas en todo el mundo.  

“Lo que se sabe es que, en general, durante las cuarentenas e, inclusive, después de estas, las personas disminuyeron la práctica de actividad física en su tiempo libre”, señaló la experta. 

Según Ramírez, las encuestas realizadas han evidenciado una disminución en la realización de ejercicio, sobre todo, en grupos poblacionales que de por sí ya tenían una práctica deficiente: “también en grupos de estratos socioeconómicos más bajos, los más vulnerables y los que ya tenían más comorbilidades”. 

Sin embargo, destacó que, aun cuando los resultados muestran una tendencia general a la disminución de dedicación al ejercicio, hay algunos estudios en estratos socioeconómicos altos y de personas que ya era deportistas que muestran que mantuvieron su actividad física habitual. 

 “Cuando se vuelve a hacer la reapertura de espacios públicos y ambientes naturales, en donde se permite la práctica de actividad física, las personas que ya tenían un hábito lo retomaron. Pero, algunas personas por miedo a contagiarse y enfermarse, y algunos adultos mayores, que ya tenían la idea de que no podían salir a retomar su normalidad hasta la vacunación, no pudieron volverlo a hacer”, detalló. 

Por esto, los expertos insisten en la recomendación de que, cuanto antes, se destierre al sedentarismo: "la actividad física potencia la función del sistema inmunológico y hay muchos estudios que indican que podría mejorar, inclusive la respuesta a la vacunación”, dice la profesora de Los Andes. 

Y es que, según la investigadora, los estudios realizados durante la pandemia indican que los pacientes que eran consistentemente inactivos, tienen mayores riesgos de tener las consecuencias severas de la Covid-19. 

“Tenían un riesgo de hospitalización de 2,26 veces, de admisión en UCI de 1,73 veces y de muerte de 2,49 veces cuando eran comparados con los pacientes que también tenían Covid, pero que sí cumplían con las recomendaciones de actividad física antes del contagio”, detalló. 

En pocas palabras, una persona que se ejercita de forma regular, una vez contrae el virus tiene un riesgo menor de ser hospitalizado, ingresado en una UCI y morir.  

Si todavía no está convencido de comenzar a moverse recuerde que existe una fuerte evidencia científica que demuestra que hacerlo, de manera regular, ayuda a prevenir cáncer de colon, de seno, de riñón, de endometrio, de vejiga, de estómago, de esófago y de pulmón.   

Tome nota 

Si bien es cierto que entre más tiempo se dedique al ejercicio mayores serán los beneficios, estos son los mínimos que se deben tener en cuenta: 

Los adultos deben realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física aeróbica moderada durante la semana. 

Los niños deben ejercitarse una hora al día. 

Las personas de la tercera edad tienen las mismas recomendaciones que los adultos, pero deben concentrarse en actividades que fortalezcan los huesos y los músculos y en entrenamientos que mejoren el equilibrio y el balance para evitar caídas. 


La epidemióloga Andrea Ramírez, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes explica que a la crisis económica y social que generó la pandemia por la Covid-19, se suma la preocupación por la inactividad que causaron las largas cuarentenas en todo el mundo. “Lo que se sabe es que, en general, es que durante las cuarentenas e, inclusive, después de estas, las personas disminuyeron su práctica de actividad física en tiempo libre”, señaló la experta.

Cortesía Universidad de Los Andes

Fuente:

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PUBLICADO: 27 junio - 2021

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