No Leo Bien Los Partidos

Jan 01 |
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Por: Juan Navidad

Comiendo Choripan En La Tribuna: Blog de Fútbol y más...

Leonel Álvarez hoy está mas sólo que nunca...más sólo que jugando al lado de "Barrabas", más sólo que cuando René Higuita se le fue de la Isla de Los Famosos, más sólo que cuando hacía pinos como técnico en el Pereira, más sólo que cuando no se veía venir como adiestrador que sacó al Medellín Campeón y más sólo que cuando nadie lo quería para La Selección cuando se hablaba de Martino.

Leonel es plato de segunda mesa; porqué aunque icono de "la berraquera", en una época era percibido como un jugador lento y peleó con la juventud de Lozano y Carepa; porqué Dexter era el opcionado a ganarse ese reality de la farándula, según la gente; porque casi ve al Pereira descender, impotente en las manos de Castaño/Gallego; porque el Sachi le dejó un Medellín muerto que él revivió y porque cabizbajo sobrevivió al papelón de "El Bolillo y su Querida" para convertirse en DT. Un papel secundario que a veces termina siendo el protagónico.

En menos de 8 días Leo pasó de ser el visionario de los partidos y de saber lo que es "seleccionar" a pasar a un hombre desapercibido, con un poco de "muertos" en la cancha que no podían con sus propios pies y parecían no entender indicaciones.

La gente es así, hoy te pone en una estatua y mañana no te deja levantar del piso... pero eso es natural en el país del sagrado corazón, el mundo del fútbol y teniendo en cuenta algo tan apasionado como la Selección Colombia.

El Calor, la hinchada, el campo, la lechuza que come ratones, el "corroncho" agentino, la barra barranquillera de Messi, las lesiones... todo empieza a transformarse en aquella película llamada "Una Cadena de Eventos Desafortunados" que los medios explotan y en su mayoría son externos a lo netamente futbolístico. ¿Es Leo el único culpable?, ¿es cuestión de suerte?... ¿todavía no se ha ido de la tricolor?.

En la historia de las últimas Eliminatorias, Colombia no ha respetado procesos, no ha hecho planes de trabajo serios, ha utilizado infinidad de jugadores, ha improvisado y ha sacado a relucir la débil mano de un equipo dirigente que está aún más perdido de lo que Leo parece. Aquí no se puede trabajar...

Es difícil creer que con N partidos y torneos internacionales al lomo, Leo no sepa leer el juego, que se obnubile con su nuevo papel, que se siente a tomar tinto con Comesaña par descifrar los cambios y que incluso empiece a saltar como una rana al lado de la línea de cal como si quisiese jugar. Pero tal como los eventos desafortunado destacados arriba, son sólo parte de las circunstancias que no nos permiten mirar el verdadero fondo y nos quedamos en la forma.

Leo debiera seguir porque fue hijo de un plan B; porque fue fruto de la inoperancia de unos directivos que no estaban preparados, precisamente cuando ocurriera el acabose y tocara sacar un plan B; porque no merecemos más de lo que tenemos si no trabajamos para mejorar y porque la Selección aunque tenga talento y condiciones...aún en el equipo más titular que se pueda poner en cancha, parece un plan B.

Yo digo, hasta el final con Leo... pase lo que pase y como me conozco a mi gente, es posible que si salimos victoriosos de la gira por Quito y Lima en 6 meses dirán: "Este Leo si sabe... además sabe leer muy bien los partidos".
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